El penúltimo día del año estuvimos de excursión por el valle de Sóller en compañía de Carol y Luisa, que vinieron a pasar fin de año con nosotros. Gracias a la web de Antonio Sureda descubrimos una ruta circular preciosa y de fácil recorrido para sorprender a nuestras invitadas.
El punto de partida es Sóller y seguimos las indicaciones de Binibassí-Fornalutx-Biniaraix, que es por los tres sitios que pasaremos.El camino pasa por campos de cítricos donde pudimos ver ovejas recubiertas de su esponjoso abrigo de lana y alguna cabra. Lástima que no les guste posar ante las cámaras, siempre que nos acercamos nos dan la espalda.
Enseguida dejamos atrás Sóller que queda por debajo de nosotros.
Si miramos hacia arriba podemos ver Puig Major, la Serra d'Alfàbia, el pico de l'Ofre y alguno más que no reconozco todavía.


El paseo por las calles de Fornalutx es fantástico. Las casas son todas de piedra y del mismo color, hay macetas con plantas por las calles y decoración navideña, claro. Está todo muy cuidado. Lo único que no nos gusta es ver los cables pasando de edificio a edificio, es una pena que no los camuflen. Aquí hicimos un parón en la plaza para coger fuerzas comiendo frutos secos y comentar lo hasta ahora caminado.
Tal y como leí en la web donde saqué la ruta, a la salida de este precioso pueblo pasamos por delante del árbol de las naranjas de la china. Es curioso, no sabía que existían estos pequeños frutos y de forma ovalada. Las de la foto aún están verdes, y no se aprecia bien, pero estaba plagado el árbol.
A raíz de verlos y comentarlo con amigos y familiares me he enterado que son un fruto empleado en diversas recetas culinarias. Habrá que probar algún día.
El árbol con sus pequeñas naranjas.
Salimos del pueblo y comienza un ascenso pronunciado por un firme pedregoso. Pronto estamos más altos que Fornalutx, que también nos ofrece una vista estupenda.
Tras una curva nos encontramos con un poni punky y un burro. Nada más vernos se acercaron a saludar. Qué simpáticos. Un poco más adelante, cuando llegamos a la carretera que nos llevaba hasta Biniaraix y Sóller, nos encontramos con dos burros más y por supuesto, un montón de ovejas lanudas.
Los troncos de los olivos tan enrevesados son asombrosos. El paisaje se torna un gris verdoso muy peculiar. Además el tiempo cambió inesperadamente. Pasamos de un sol agradable con alguna nube a un cielo totalmente cubierto por nubes bajas que se enganchaban en las cimas de las montañas. Aunque si mirábamos hacia el oeste veíamos el mar y el cielo despejado.


En total caminamos cerca de nueve kilómetros y debido a todos los parones que hicimos para fotografiar árboles, pueblos y animalitos estuvimos en ruta unas 4 horas. Llegamos hambrientos al punto final de la excursión y frente a la iglesia de Sóller devoramos nuestros bocadillos mientras observábamos el entorno. Era domingo y estaba muy tranquilo, las tiendas cerradas y poca gente paseando por las calles.



















Qué ruta más chula!!! Eso sí, tiene pinta de ser un poquito matador (la edad, ya sabes) pero es una pasada!!!
ResponderEliminarVenga Mayte! esas excusas no valen, además, siempre llevamos avituallamiento. De todas formas, no solo caminamos, como ya sabes somos de buen comer y beber, así que cuando vengas, haremos una buena ruta, gastronómica...un beso!
EliminarOstia, que ruticas más guapas que os estáis haciendo!!!
ResponderEliminarPues ya sabes, aquí os esperamos, Lola incluida, jeje
EliminarLa verdad es que me dá envidia todas esas excursiones. Que bonito todo. Las fotos del ocaso SENSACIONALES. bESITOS
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