En esta ocasión salimos con los deberes a medio hacer. No estudiamos con detenimiento el itinerario y confiamos en que la ruta estaría perfectamente indicada, lo cual nos llevó a realizar una ruta diferente de la que teníamos pensado.
El día amaneció soleado y muy despejado en Palma, sin embargo a medida que nos acercábamos a Valldemosa, - punto de partida- las montañas estaban cubiertas por nubes densas y oscuras.Aparcamos el coche en la Urb. s'Arxiduc, e iniciamos la travesía con un tiempo frío y nublado aunque con la certeza de que despejaría. Entramos en el camino de tierra siguiendo las indicaciones de la finca Son Moragues y del refugio. El primer tramo empieza por una senda sin apenas inclinación ascendente. Atrás dejamos una vista preciosa de Valldemosa y de las casas de Sa Coma. Poco a poco nos adentramos en el bosque y comienza una subida muy vertical por un suelo de hormigón poco agradable. Pasamos por antiguos hornos de cal y ranchos de carbonero.
Tras una hora caminando llegamos a la Font des Polls donde hay varias mesitas de madera y donde el camino se bifurca. Por la pendiente de la izquierda se sube al refugio y el de la derecha indica la Serra des Cairats. Nosotros, un poco confusos, seguimos las indicaciones hacia el refugio. Continúa la fuerte pendiente hasta llegar a una senda con una inclinación más cómoda. Estamos dentro de las nubes grises que nos impiden ver las formidables vistas que seguramente habrá desde allí arriba. Al pasar a la otra cara de la montaña ya empieza a despejar, vemos como las nubes pasan deprisa sobre nosotros dando paso a un cielo despejado.
Al fin nos acompaña el sol por este tramo donde el viento es más notable. Seguimos por el camino hasta que vemos una indicación hacia la derecha pero el camino desaparece. Aquí nos juntamos con dos chicas y dos perritas que están igual de "perdidas" que nosotros. Guiados por la intuición comenzamos un ascenso "a lo loco", cada uno por un lado, siempre sin perdernos de vista e intentando alcanzar una señal que hemos visto en lo alto. Llegamos a un muro de piedra alto y ancho, con un cercado eléctrico al otro lado. Caminamos pegados a él en busca del acceso a la finca, trepamos un poco por unas rocas y por fin llegamos a la señal . Cruzamos al otro lado de la muralla. La señal nos indica que hay reses bravas, pero lo único que nos cruzamos son ovejas y aves. Estamos en un collado, a los pies del Teix y vemos como varias personas se dirigen hacia la cima caminando por la cresta de la montaña. Ya no nos queda nada. Seguimos un estrecho sendero señalizado con hitos y coronamos la cima azotados por un gélido viento. Estamos a 1.062 m de altura. Hemos ascendido unos 600 m en aproximadamente 3 horas.
Las vistas son impresionantes. La bahía de Palma y Palma se ve pequeña, se alcanza a ver hasta la isla de Cabrera.
A la a la izquierda se ve Puig Major y a la derecha el Galatzó, de momento son los picos que reconocemos.

Es una maravilla estar allí arriba y disfrutar de las vistas por la cara SE, refugiados del viento y viendo pasar a las cabras, a las nubes, almorzando y con el sol de cara.


Tras el almuerzo y una breve pausa empezamos el descenso por la otra vertiente, realizando así una ruta circular. Seguimos la cresta del Puig siguiendo los hitos hasta que cruzamos de nuevo la pared seca por el tramo donde se ve que pasan las personas ya que está desmoronada. Allí perdemos de vista a los hitos y comenzamos a descender por intuición, cruzándonos con diferentes familias de cabras. En dos ocasiones llegamos al borde de precipicios e incluso descendimos un poco por una pared pensando que encontraríamos la senda pero todo lo contrario, se acababa el terreno. Así que retrocedimos más o menos por el camino ya andado para intentar encontrar la senda. Pasamos cerca de un túmulo y allí estaba el camino, en la montaña de enfrente tal y como mi sentido de la orientación decía. A los pocos metros de caminar por esta senda oímos a las cabras chocar sus cuernos y balar fuertemente, si a esos sonidos se les puede llamar así. A veces, sus sonidos parecían de un perro dolorido y otras de un mono. Se oían muy cerca y pudimos verlas en la montaña de enfrente, justo la que acabábamos de abandonar. Estaban debajo de un gran árbol y apenas podíamos ver lo que pasaba. Lucas creía que alguna se había hecho daño, yo dije que estaban en un ritual de apareamiento pero me hizo dudar y empezamos a imaginarnos cosas terribles. Así que la curiosidad nos hizo retroceder y observar el comportamiento de las cabras de cerca. Al principio parecía que un macho estaba protegiendo una cría y el resto acudían en su ayuda. Ellas al borde del abismo y nosotros detrás de un árbol, camuflados, cual Félix Rodriguez de la Fuente, expectantes, observando la vida en plena naturaleza. De repente, se aproxima un macho a otro y comienzan a enfrentarse. De entre las patas sale un pequeña hembra. Los machos chocan sus cuernos, se enganchan, se sueltan y un macho va tras la hembra a seguir con su ritual de apareamiento. Menudas risas, Lucas y yo súper preocupados por si alguna estaba herida y ellos estaban cortejándose. ¡Hay que ver! Menudo palco para ver una escena de documental.
Llegamos felizmente al coche, tras seis horas por la montaña, con varios momentos de incertidumbre, escenas de documental y panorámicas geniales.
En total recorrimos entre 11 y 13 km aproximadamente y con un desnivel de 600 m.
Esta vez los dos hicimos buenos estiramientos a la salida y a la llegada, por lo que hoy no tenemos agujetas.
Esta ruta nos pareció menos exigente que la subida al Galatzó pero igual de impresionante.
Más adelante nos gustaría repetir la excursión circular que realmente queríamos hacer desde un principio, es decir, por el Camí de s'Arxiduc.
¡HASTA PRONTO!













Que valientes sois y que fuertes estais..... Cuando vaya a veros, a mí no me lleveis con las cabras que igual se me pega algo...
ResponderEliminarBesetes
TXIKI